9.22.2018
Dot EV

Dot EV

9.22.2018
Nuevo concepto, nueva etapa.

Espero que muchos de vosotros me apoyéis en esta aventura que comienzo junto a grandes profesionales que sin tardar haré su merecida presentación.

Mientras tanto coged asiento y disfrutad de este bonito proyecto que empieza con una moto eléctrica pero que no tiene techo. Os espero a todos en el instagram de Dot EV!!


7.23.2017
Aquí y ahora

Aquí y ahora

7.23.2017
Muchos de vosotros me seguís desde que fundé CRD allá por 2010 y me habréis visto utilizar el ¨aquí y ahora¨ en redes desde el comienzo de la marca y a día de hoy, a nivel personal, en mi cuenta de Instagram @perycrd, millones de veces.

Dicha frase hecha, ahora un poco manida, cuenta con un espacio en mi perfil de instagram, donde ponemos cada uno nuestra pequeña descripción. Pues bien, mi ¨mantra¨ de ¨aquí y ahora¨ lleva conmigo muchos más años de los que pueda parecer y se remonta al inicio de mi relación con la práctica de Yoga.

Una disciplina que recuerda en cada momento el hecho de centrarte en el momento presente.
Mi relación con el Yoga empezó cuando cumplí 23 años, ahora tengo 38, ya son 15 años.

Hasta ese momento el ejercicio que hacía no pasaba de ir al gimnasio, hasta que cayó en mis manos un libro que abría puertas y me mostraba un camino diferente. Camino que necesitaba explorar después de pasar por unos momentos bastante delicados en mi vida, allá por el año 2000.

En el libro, se unía lo físico con lo espiritual, perfecto y necesario cuando tus nervios se apoderan de ti sin quererlo, como era el caso, con una edad en la que piensas más bien poco.

Dicho libro ya está descatalogado, pero puedo decir que fue un gran libro para iniciarme, era muy sencillo de comprender y para principiantes como yo, no daba nada por hecho y lo explicaba muy bien enganchando al lector con promesas de un mejor cuerpo y una mejor vida, cosas que a cualquier humano de hoy en día le llenan a primera vista.

Estaba escrito por Baron Baptiste, el fundador del instituto ¨Baptiste Power Yoga¨ y al ser una persona de hoy en día parecía algo más real y llevadero que ponerse a leer sobre gurus indios de tiempos pasados. En la portada lo ponía claro. ¨Cómo conseguir un cuerpo ideal, avanzar la libertad interior y transformar tu vida a través del Yoga¨.



Perfecta introducción para captar nuevos adeptos.
En cuanto profundizabas un poco veías que no era un impostor, era el hijo de unos reconocidos yoguis estadounidenses que fueron de los primeros en instaurar el Yoga en USA.

Me atraía, juntaba lo occidental con lo oriental, captando así todo lo bueno de ambos mundos. Sin duda, un libro hecho a mi medida.

Arriba podéis tenéis la portada, es posible que podáis encontrarlo de segunda mano. El mío original lo perdí en un viaje a Australia que ya os contaré y este que os muestro lo compramos en Amazon.

Después fueron cayendo más libros sobre el tema hasta convertirme en un amante de lo que esconde esta filosofía que llevo tatuada en mi piel. Si, tengo la letra OM tatuada en mi homóplato derecho. Desde ese año hasta el momento presente he salido y he entrado de dicho camino en varias ocasiones, pero tengo claro que donde mejor se está es dentro. Por eso, a día de hoy lo practico cada mañana.

Al menos hago un par de saludos al sol que no se exceden de 20 minutos. Supuestamente, una práctica total son 90 minutos de sesión diarias, pero he de confesar que nunca o casi nunca me puedo permitir dicho lujo porque también mi día a día está aderezado con running y gimnasio, eso si, con un enfoque yóguico y con respiraciones que vienen de dicho mundo.

Hago esta entrada para aconsejaros que os asoméis al camino, a probarlo, a leer acerca del tema, a darle una oportunidad de al menos dos meses en los que no os arrepentiréis de haberlo conocido y practicado y tal vez, como yo, seáis consientes que es el camino al que hay que volver. Un camino lleno de cosas buenas que se convierte en un estilo de vida que engloba el bienestar a todos los niveles incluyendo una dieta sana, mediación, ejercicio físico y un perfecto equilibrio en un mundo donde las cosas cada vez están menos equilibradas.

Si, algunos diréis: 'Este tipo el otro día, en su última entrada, estaba despotricando sobre las redes sociales y sobre ciertos personajes que las habitan. Su paz interior y el Yoga no le sirven mucho'. Pues bien, en parte tenéis razón, pero soy humano y de vez en cuando me escucharéis decir cosas que se supone no debería decir, pero mi forma de ver todo esto también está desahogarse cuando uno sabe que tiene que hacerlo.

Y sin el yoga en mi vida no se muy bien que saldría del teclado, así que si, funciona, hacedme caso. Os dejo aquí el enlace del instituto de ¨Baptiste Power Yoga¨ por si estuvierais interesados en saber más. Y por supuesto, estoy aquí para cualquier duda o aclaración.

Para que no se haga muy extenso, os contaré en otra entrada, que serie de asanas (posturas) hago cada mañana y los beneficios que obtengo (así como transformo mi salón en un auténtico templo de paz y desconexión).

¡¡Abrazo!!

PD. Recuerda: vive en el aquí y en el ahora. ॐ

Namaste
7.17.2017
C A M B A L A C H E

C A M B A L A C H E

7.17.2017
"Los inmorales nos han igualao" >> "Cambalache", uno de mis tangos favoritos (aconsejable escuchar), me encantaría saber que diría el gran Enrique Santos, compositor de dicho temazo, de este siglo XXI.

El siglo XX lo clavó y ya era, según él, una porquería. El XXI es para echarle de comer aparte lleno de estafadores que publican su sonrisa sin estar felices, impostores que se apuntan a las modas que les rentan mintiendo a todo el mundo empezando por ellos mismos, marcas que se deslumbran con números falsos, robots que te convierten, desde tu perfil digital, en un mediocre en tu vida analógica.

Y lo más triste de todo, la gran mayoría vive pensando que todo es verdad cuando en realidad todo es mentira.


Llevo unos cuantos años dentro del mundo de las redes sociales y no dejan de sorprenderme cada día. Casi tanto como el ser humano. Lo que nació como algo entretenido, para mantenerte en contacto con gente o marcas que te interesan se ha convertido en una batalla de egos o en un engaño a niveles que rozan lo absurdo.


Hay gente que diferencia su vida real con su actividad en redes, pero yo siempre he sido y soy defensor de que cada persona engloba un todo. Con lo cual, tu actividad y uso de las redes es un reflejo de tu vida real. Vamos, que tras un perfil en cualquier red social hay una persona y su actividad en redes dice mucho de tu ¨yo¨ real.

Es triste ver como la gente o las marcas compran seguidores para engrosar su número y de esta forma poder cerrar acuerdos o parecer más importantes y así conseguir clientes. Sí, esto es muy triste y sucede cada día en un alto porcentaje de perfiles. El castigo por parte de Instagram es mínimo ya que, como mucho, lo único que hace es limpiar la cuenta de seguidores ‘fake’, pero esta gente vuelve a comprar y aquí no ha pasado nada.



Pero si esto es triste, la nueva moda de ser hiperactivo en Instagram gracias a un robot lo es aún más. Así es, la gente contrata los servicios de un ordenador que reparte likes sin sentido guiándose sólo por un ¨hashtag¨ o una ubicación. Y lo más triste es que es muy fácil descubrir quien está haciendo trampas aquí y a ellos/as les da igual.

Un ejemplo: Si quieres subir tus likes o followers en el mundo de las Cafe Racer, bastaría con dar orden a tu robot de dar like a toda foto que lleve consigo el hashtag #caferacer.
Esto es peligroso porque seguramente el 90% de las fotos con esta etiqueta no te gustarían realmente y puedes estar dando like a un chino con una bici rosa que ha decidido etiquetar esta foto con dicho hashtag.

Esto es sólo un ejemplo, tu robot es capaz de recibir muchas órdenes a la vez y puede repartir likes a ¨cascoporro¨ en muchos mundos a la vez teniendo una actividad frenética y siendo capaz de estar presente en todos los perfiles. Seguro que algún despistado termina cayendo.

Personalmente mi ¨like¨ sólo lo doy yo y nadie más que yo. Regalar likes a cosas o personas que no me gustan no va conmigo. Pero hay desalmados/as que no les importa dejar huella allá donde nunca llegarían. Lamentable.

Después están, casi siempre en el mismo grupo, gente que regala su like a todo aquél que publique algo en una ubicación. Poniéndome en sus cabezas imagino que su anhelo es ser conocido en dicha ubicación y también, cómo no, subir tus followers y likes de cualquier turista. Ridículo.

Por ejemplo, dando like a toooooodas las fotos con ubicación de Madrid de gente de Madrid sin duda terminarás haciéndote un hueco en el oído de toda la ciudad. A fuerza de regalar indiscriminadamente a todo el mundo. Eso sí, a cualquier precio. Regalando tu like a cosas que no te gustan y a gente que no te gusta. Pero eso que más da, ¿no?

O sin querer estás dando ¨like¨ a una foto de un turista coreano con 35 followers que pasa por la Gran Vía de Madrid y cuelga una foto con dicha ubicación. De ese modo, el turista coreano obtiene cuatro likes de sus amigos y otro de un influencer de más de 40.000 seguidores!!! Wow!! El coreano es probable que empiece a seguirte y a dar likes a tus fotos y de ese modo engrosar esos números.

Os digo como desenmascarar a vuestros ¨amigos robots” que son mitad humanos (porque existen) y mitad robots (porque esa actividad a ese nivel es imposible de mantener). Con irte al corazón en la parte inferior de la pantalla donde encontramos nuestras notificaciones e irte a seguidos podemos ver la actividad de quien seguimos. Da igual la hora, podrás ver como gente que está contigo en ese momento no para de tener actividad dando likes (sin coger su móvil) a cosas que jamás daría por el simple hecho de coincidir en un hashtag o una ubicación. O la frenética actividad a cualquier hora del día.

Os invito a que lo hagáis así podréis descubrir quién de vuestros amigos es un robot. Y diréis… ¿merece la pena? Esto va en gustos… Dejar en manos de un robot tu última palabra en redes tiene peligro y puedes hacer el ridículo además de quitar todo el valor a tu like.
Un NO rotundo por mi parte. ¿Y tú?



Está claro que dentro de esos miles de likes falsos un porcentaje ¨X¨ visita tu perfil y un ¨Y¨ te empiezan a seguir. Absurdo pero la gente cae. No, no ha sido esa persona o marca la que ha dado like a tu foto, ¡despierta!

Luego está la fórmula del ¨follow¨/¨unfollow¨ Que es empezar a seguir a gente para que te sigan a ti y luego dejar de seguirles. Otra opción que la puedes hacer de un modo manual o con la ayuda de un robot. Esto, como lo anterior, tiene el mismo resultado, incluso mayor. La pobre gente necesitada de seguidores caen como una mosca en la miel cuando alguien ¨influyente¨ con unos cuantos seguidores empiezan a seguirles. Empiezan a seguirle automáticamente, así es la vanidad de la gente.

Y lo último en llegar y que alucino que pueda suceder: perfiles que cuelgan una foto y en menos de diez minutos cuentan con 1000 likes asegurados, el resto de manera ¨natural¨ contando, cómo no, con la ayuda accidental de los dichosos robots.

Con todo lo anterior, hasta los que no hacemos trampas estamos cosechando resultados que no son del todo ciertos, tenemos likes y comentarios de robots que ni han visto nuestra foto. Que dan like a algo que no les gusta. Y así es: Todo es mentira.

Espero que las marcas, a la hora de pensar en una persona que va a representar su producto tengan esto en cuenta. Y es que el número no importa. Importa lo que esa persona es o representa.
Sé que la persona responsable de marketing que hay detrás de cada marca tiene que presentar números y aunque no sean ciertos, lo espectacular de algo falso parece seducir más a sus jefes que la verdad.

Y espero también que el consumidor no se decline por una marca que tenga más seguidores, que realmente lo haga por su producto y filosofía.

Se que estoy gritando en medio de la nada, pero aquí dejo mi protesta y a la vez mi petición para que esto cambie. ¡Basta ya! Ayudadme a difundirlo para que todo esto cambie!!
Señores de Instagram: cierren las cuentas de la gente que compra seguidores y de los que contratan robots para que esto sea algo real. Hagamos de esto algo más de verdad.
7.04.2017
BMW R NineT >> Scrambler VS Urban G/S

BMW R NineT >> Scrambler VS Urban G/S

7.04.2017
Hola chicos,

Aquí estoy de nuevo. En esta ocasión para contaros mi experiencia vivida con dos versiones de la BMW R NineT, mi opinión acerca de este modelo y su historia.

Antes de nada quiero agradecer la cesión de las motos a BMW Motorrad España.



Muchos de vosotros sabréis que allá por 2010, después de haber pasado por todos los estilos de moto, cilindradas y marcas surgió en mí una necesidad imperiosa de tener un tipo de moto que en ese momento apenas se conocía, las denominadas Cafe Racer, que luego fueron hacia otros derroteros y que dicho concepto (en parte me siento culpable) fue utilizado y está siendo utilizado de mala manera por aquellos que acaban de llegar a las dos ruedas atribuyéndole este estilo a cualquier customización que no sea una chopper. Ya sabéis, Bobber, Scrambler, Bratstyle, etc… 

Lo tenía claro, quería una moto clásica, con aspecto de moto de carreras pero con faro y matrícula para poder circular.
Fueron muchos los talleres que visité para que me hicieran esto, pero nadie quiso hacerlo porque no veían en esta idea algo rentable ni tampoco les seducía la idea, así que yo mismo cree la moto de mis sueños.

En ese momento las marcas de serie estaban con otros conceptos y a otras cosas. Para centrarnos en la marca germana, la GS de BMW era la reina de las carreteras y me atrevería a decir que la más vendida en motos de alta cilindrada.
El concepto era claro, una moto polivalente, con posibilidad de andar por caminos, ir a trabajar, hacerte viajes largos en cualquier tipo de firme y cualquier cosa que pudiera el usuario imaginar.

El concepto GS sin duda tiene buenos ingredientes, pero para mi gusto le falta un pequeño o gran detalle. La estética. Repito, para mi gusto, porque conozco a gente que le parece una moto preciosa, y respetable es…

Yo siempre he creído que las motos se compran con el corazón más que con la cabeza. Y mi corazón no palpita al ver una GS. Y si te pones a comprar una moto con la cabeza acabas comprándote un maxi scooter que ni tan siquiera es una moto.

Pues bien, retomando el principio de la entrada, aquella idea absurda de querer tener una moto absurda, valga redundancia, cuajó en un grupo de gente que fue creciendo hasta tal punto que las marcas se hicieron eco de dicho movimiento y es así como en 2013 BMW lanza su primera R NiteT.
Los medios de una marca como BMW podéis imaginar que están años luz por encima de cualquier preparador independiente. Y como era de esperar, la moto tuvo éxito, pero para mí le faltaba algo, o tal vez le sobraba algo.

Las llantas de 17¨ recordaban a una moto moderna de carretera y ese ¨pequeño¨ detalle tiraba por la borda la estética de una moto muy bien parida. Siempre he pensado que la primera NineT con una llanta de 19¨ delantera y una 18¨ trasera + un retoque en su porta matrículas, relojes, intermitentes y espejos hubiera sido el fin de la venta de motos de muchos talleres.





Pasaron los años y en 2016 BMW volvió a la carga para presentar diferentes versiones de la NineT.
La Pure, muy similar a la primera pero sin la horquilla invertida (volvieron a equivocarse al no cambiar medidas de llantas), la Scrambler, algo más alta y con diferente medidas de llantas, la Racer, un claro guiño al Cafe Racer, y la Urban, mi favorita, una fiel versión de la R80 G/S de los 80, la NineT con más sabor e historia. Para mí con la que BMW se corona y mejora su antecesora sin dejar pasar el sabor de esos años en el Dakar.

Teniendo claro cual es mi versión favorita y por que, os voy a decir las pocas diferencias que tiene con su hermana, la Scrambler.



Básicamente la diferencia más radical es la estética, los colores cambian, el faro en la Urban está cubierto, el guardabarros delantero va por arriba y la salida de escape es diferente.
Aquí ademas de estética, la Scrambler luce dos silenciosos mientras que la Urban sólo uno, como la Pure, entra en escena eso tan importante en una moto como es el sonido. Para mi gusto, una aplastante victoria para el 2 en 1 de la Urban con un petardeo delicioso a la hora de cortar gas y el ronquido espectacular cuando abres sin miedo.
Por último cabe citar que el asiento de la Urban es más blando que la Scrambler, una delicia para mi trasero acostumbrado a asientos como piedras. Y es que uno se va haciendo mayor.



En la versión Urban que me cedió BMW faltó un detalle que se puede pedir, y fueron las llantas de radios. Esto, unido al neumático de tacos te da como resultado la NineT con más carácter y sabor. La que mejor ha sabido interpretar la historia de su propia marca y de lo que está ocurriendo en la calle.



Como en todo lo demás la moto es un calco, sólo tengo buenas palabras hacia ella. Una estética acertada unida a un motor bicilíndrico plagado de par y diversión y aderezada con un chasis y frenos perfectos para poder exprimir este conjunto.

Sin duda una moto bonita y utilizable. No tan polivalente como una GS pero digna de hacer palpitar al corazón más frío.

Podéis ver más fotos de estas maravillas en mi perfil de Instagram pulsando aquí.